Arquitecturas desaparecidas y no construidas de los mercados cubiertos en A Coruña (1898-1914): metodologías para su recuperación virtual mediante renders[1] [título original]
Por Daniel Lucas Teijeiro Mosquera y Alberto Fuentes Valcárcel
Publicado originalmente en: En libro de actas: III Simposio de Patrimonio Cultural ICOMOS España. Valladolid, 25 – 27 de septiembre de 2025. edUPV. https://doi.org/10.4995/icomos2025.2025.21013
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*Esta edición web ha sido reeditada para ajustarla a este formato.
Como citar: Daniel Lucas Teijeiro Mosquera y Alberto Fuentes Valcárcel (2025). Arquitecturas desaparecidas y no construidas de los mercados cubiertos en A Coruña (1898-1914): metodologías para su recuperación virtual mediante renders. En libro de actas: III Simposio de Patrimonio Cultural ICOMOS España. Valladolid, 25 – 27 de septiembre de 2025. edUPV.
https://doi.org/10.4995/icomos2025.2025.21013
ÍNDICE
Resumen
El conocimiento de las arquitecturas desaparecidas o proyectadas que nunca se ejecutaron es uno de los principales retos en los estudios sobre patrimonio cultural y la definición de las ciudades históricas. Para ello, las humanidades digitales por medio de las renderizaciones permiten aportar resultados didácticos orientados a su interpretación. Para ello es necesario un trabajo previo exhaustivo de búsqueda, localización y análisis documental. Posteriormente, la infografía avanzada permite realizar restituciones en las que se pueda materializar virtualmente el objeto de estudio que ya no existe. En este sentido, el presente artículo se centra en dos metodologías tomando como casos de estudio los mercados promovidos en A Coruña entre finales del siglo XIX y principios del XX: por un lado, la de modelado en 3D, para tratar el desaparecido Mercado da Guarda (1900-1958); por otro lado, la generación de imágenes mediante inteligencia artificial, para los proyectos no ejecutados de la plaza de San Agustín (1898-1914).
Palabras clave: plazas de abastos, equipamiento, urbanismo, proyectos, Belle Époque, eclecticismo, modernismo, virtualización, restituciones 3D, IA.
1. Introducción: experiencias sobre las metodologías de renderización
La restitución digital del patrimonio cultural inmueble y mueble desaparecido o imaginado que nunca llegó a existir es una de las tendencias principales que más se requieren actualmente en las humanidades. Como casos de estudio, este artículo trata los principales mercados de A Coruña promovidos en la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX, por ser varios de los grandes exponentes de la historia de la arquitectura que configuró las ciudades contemporáneas de Galicia. Así pues, el objetivo de este artículo es conocer su fisonomía arquitectónica original a partir de infografías, con la finalidad de crear un entorno inmersivo que facilite la accesibilidad a lo que fue patrimonio, en el caso de los mercados construidos, y de lo que pudo llegar a serlo, en el de los no ejecutados.
Para ello, es imprescindible acometer una metodología interdisciplinar en dos fases. La primera, a través de la historia del arte, para ocuparse del trabajo convencional de investigación documental. La segunda, mediante la infografía avanzada, para materializar virtualmente lo que no existe físicamente. Centrándonos en esta última, son posibles varios resultados, como por ejemplo fotocomposiciones, recorridos en 360º con gafas de realidad virtual, fotocoloreados de estampas históricas, etc. No obstante, este artículo atiende, fundamentalmente, a dos metodologías de renderización específicas: por un lado, la del modelado en 3D, aplicándola al desaparecido Mercado da Guarda de la plaza de Lugo, por ser el único de los casos tratados que llegó a existir, construido entre 1900 y 1910 y demolido en 1958; por otro lado, la de generación de imágenes mediante inteligencia artificial (en adelante: IA), manejada para los cuatro proyectos de ostentosos mercados cubiertos no ejecutados para la plaza de San Agustín (1898, 1909, 1910 y 1914). Confrontadas ambas metodologías, en las conclusiones se tratan los ventajas y desventajas que pueden tener.
1.1. Aportaciones de la historia del arte
Los trabajos de renderización deben empezar desde la historia del arte, pues por la inexistencia de las arquitecturas en cuestión se requiere irremediablemente un trabajo de investigación centrado en la búsqueda y análisis en profundidad de fuentes escritas, gráficas y orales, con el fin de poder documentar su historia constructiva y sus transformaciones posteriores. En este sentido, se vació la bibliografía existente, se manejaron los proyectos arquitectónicos originales, se consultaron numerosas referencias hemerográficas que complementan la información albergada en la documentación de los archivos y se estudiaron detalladamente las fotografías de distintas épocas para comprender la evolución de la conservación de un bien para obtener datos sobre las texturas, los colores o cualquier otro aspecto relativo a la fisonomía arquitectónica planeada. Esta es la metodología que se ha llevado a cabo en varios estudios de la última década sobre otros bienes inmuebles de gran relevancia para el patrimonio cultural de Galicia (Sánchez García et al., 2019; id., 2023).
1.2. Aportaciones de la virtualización
Tras recabar la documentación necesaria, esta debe ser tratada virtualmente. Según la metodología empleada, se requerirá mayor o menor destreza en el campo de la infografía avanzada, lo cual implica a un equipo interdisciplinar.
1.2.1. El modelado y el hiperrealismo
Las restituciones en 3D originadas por un largo trabajo de modelado acercan al espectador al hiperrealismo. Normalmente, es necesario un elevado presupuesto económico, ya que se necesitan personas especialistas en programas informáticos de distinto tipo, como Blender, Sketchfab, LiDAR, etc. Recreado digitalmente el bien inmueble o mueble, el objeto resultante puede tener diversas aplicaciones didácticas, como establecer recorridos en 360º con gafas de realidad virtual, integrarlo en una fotografía real para imaginar cómo sería actualmente, etc. En definitiva, restituir un edificio, conjunto o mueble con la meta de comprender de manera sencilla cómo sería su fisonomía original.
1.2.2. La IA y la simplificación
Con la mayor presencia de la inteligencia artificial en las humanidades digitales, también surgen nuevas herramientas que permiten agilizar tiempos y costes en recursos para la renderización del patrimonio arquitectónico. Por este motivo, para los proyectos de mercados para la plaza de San Agustín no ejecutados se ha empleado el software ReRender Ai, una aplicación especializada en arquitectura que crea virtualizaciones a partir de planos, dibujos u otras imágenes creadas.
Realizada la labor investigadora en archivo, es necesario tratar digitalmente los planos para incorporarlos a la IA. Estos han de estar lo más limpios posible ya que las manchas, arrugas del papel, rotulaciones y posibles sombras se incorporan al resultado digital como parte del proyecto. A continuación, se puede incluir ya en el software, que está diseñado para simplificar lo máximo posible las ordenes escritas. Esta IA ofrece varios parámetros editables bajo los títulos de «tipo y estilo» y «agregar detalles», siendo el primero uno de los epígrafes más relevantes para autoproducir una imagen conforme a la apariencia estética proyectada. Sin embargo, en «agregar detalles» interesan los parámetros de «material arquitectónico» y «conservar detalles», ya que tratan de buscar las texturas y formas originales. Una vez que la IA ofrece una propuesta de resultado, es difícil e improbable que esta se ciña con exactitud a la imagen extraída de la documentación de archivo, por lo que se debe rehacer desde el principio y ensayar sucesivamente con las distintas calibraciones de los antedichos parámetros. De todos modos, la IA reinterpreta muchos elementos decorativos plasmados en el plano e incluso llega a incluir otros que no existen. Con todo, para este trabajo los casos tratados con IA también se han completado con una postproducción por Photoshop, haciendo un collage entre las mejores partes de las distintas propuestas autogeneradas, para que así los resultados sean lo más cercanos posibles a la intención proyectual del arquitecto.
A modo de ejemplo, véanse tres propuestas distintas para el proyecto de Mercado de San Agustín ideado por el arquitecto Antonio de Mesa el 31 de diciembre 1910 (Fig. 1), el cual se explica en el subapartado 2.2.4. de este artículo. De manera general, estas imágenes facilitan la comprensión volumétrica y la apariencia superficial de su estética, pero sus detalles ornamentales varían notoriamente de una opción a otra porque la IA no es capaz de reproducirlos con exactitud debido a su complejidad morfológica, demostrándose así las carencias y limitaciones del software. Además, para intentar contextualizar la obra, la IA también aporta un fondo completamente irreal, un aspecto que debe omitirse, pues se trata de una fotocomposición inventada sin criterios fieles a la realidad.

En definitiva, con esta aplicación se puede obtener rápidamente una imagen, incluso realizada solo por una persona, debido a la facilidad de su uso, lo que supone un claro abaratamiento en su producción, si bien con unos resultados cuestionables. En este sentido, se evidencia que este tipo de productores artificiales todavía no autoproducen productos virtuales con la suficiente rigurosidad histórica del monumento original, pero facilitan la comprensión elemental de sus planimetrías, de acuerdo con lo que se defiende en el reciente informe de la Unión Europea acerca de las oportunidades de la IA (European Comission, 2022: 83-91); o lo que es lo mismo, puede ser una herramienta para divulgar el patrimonio arquitectónico debido a la fácil intuición visual y síntesis en una sola imagen de un abultado número de documentos gráficos y escritos interrelacionados obtenidos de la investigación (Rodríguez-Caramés y Sánchez García, 2022: 258-259; Sagory, 2024: 97). Siguiendo los postulados de Jean-Claude Golvin aplicados a la arqueología antigua (Golvin, 2003: 41), las restituciones virtuales aportadas no se deben tomar como una reconstrucción exacta de cómo sería exactamente un edificio, sino que son realmente una metáfora virtual –de acuerdo con el término defendido por Román Aliste, Marín Tovar y Soto Caba (2023: 20)– artificiosa y subjetiva fruto de los autores que manejan al productor artificial. Ciertamente, es imposible escapar de lo artificial cuando solo se tratan proyectos no construidos, puesto que los planos físicos tampoco son reales, por lo que con la materialidad de computación (Picon, 2018: 113) es posible aproximarse a los monumentos que podrían haber existido, pero debiendo señalarse los desajustes del producto virtual –formas, colores, texturas o dimensiones– u otras limitaciones respecto a las formas originales (Jaramillo y Sipiran, 2025: 115-116).
2. Análisis de casos: las renderizaciones de los mercados de A Coruña
2.1. El modelado del desaparecido Mercado da Guarda (1900-1958)
El primer y único gran mercado de hierro y cubierto de inicios del XX en A Coruña fue el Da Guarda. Proyectado por el arquitecto municipal Pedro Mariño en 1900, se concluyó en 1910 tras participar prestigiosas empresas de construcciones metálicas como la parisina Schwartz & Meurer y la vizcaína Sociedad Española de Construcciones Metálicas (Teijeiro Mosquera, 2025: 312-319) pero en 1958 se demolió para construir uno nuevo. Fue una construcción sencilla, pero lo suficientemente grande como para atender a las necesidades de abastecimiento de la creciente población coruñesa de comienzos del siglo XX, lo que lo hizo convertirse en uno de los nuevos monumentos de la ciudad. Su planta se componía por tres pabellones en una manzana alargada, los cuales se cerraban en sus frentes principales por un enverjado artístico.
Sus volúmenes, formas, colores y texturas se pueden conocer gracias a la documentación conservada, especialmente a los planos, las condiciones económicas que definían pormenorizadamente los materiales que se emplearon en su proyecto[2], así como a un considerable número de fotografías, siendo muy ricas las que sacó el arquitecto Julio Galán y González Carvajal hacia 1910[3], pues captan muchos detalles decorativos del exterior y del interior. Esto permitió que se hiciesen varias restituciones en 3D por medio de diferentes programas de modelado (Pita Galán, 2023), siendo un recurso muy didáctico el de la fotocomposición (Fig. 2), pues permite imaginar cómo se integraría actualmente en el paisaje urbano, pudiéndose igualmente ofrecer cualquier perspectiva para su manipulación digital en el espacio físico real.

2.2. El ReRender Ai aplicado a los proyectos de mercado no ejecutados para la plaza de San Agustín (1898-1914)
Siendo A Coruña una principal ciudad comercial del noroeste de España por las rutas marítimas con América, desde finales del siglo XIX el ayuntamiento promovió la construcción de nuevos edificios monumentales. No obstante, numerosos proyectos no se ejecutaron por su ambición y carestía económica. Uno de los casos más significativos fue el Mercado de San Agustín (Fernández Fernández, 1987: 14-20; Fuentes Valcárcel, 2024: 44-56; Teijeiro Mosquera, 2025: 301-308). Su origen se remonta a la Plaza de Abastos de San Agustín, un conjunto de sencillos tinglados de cantería y madera que se instaló en las huertas del desaparecido convento de San Agustín a partir de su desamortización, sucedida en 1837. Como este humilde recinto resultó obsoleto a finales de siglo, se idearon cinco proyectos para sustituirlo: el del arquitecto municipal Pedro Mariño, del 24 de agosto de 1898; el de La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona, del 25 de octubre del mismo año; y los del arquitecto Antonio de Mesa, del 1 de septiembre de 1909, 31 de diciembre de 1910 y 1 de agosto de 1914. Ninguno de estos se ejecutó y los vetustos tinglados malvivieron hasta que se erigió el actual mercado entre 1932 y 1938, proyectado por los arquitectos Antonio Tenreiro Rodríguez y Santiago Rey Pedreira.
2.2.1. Mercado cubierto para la anteplaza de San Agustín (24/VIII/1898)
El crecimiento demográfico de la población fue trascendental para el despegue económico de la ciudad, pasando de 27.000 habitantes en 1857 a 43.000 al comenzar el siglo XX (Barreiro Fernández, 1986: 280). Ante el incremento en la demanda de víveres y las carencias de espacio, higiene y comodidad de la vieja Plaza de Abastos de San Agustín, el 28 de julio de 1898, el concejal Martínez Esparís propuso construir un nuevo recinto cubierto en la inmediata anteplaza, llamada históricamente plaza de los Huevos y actualmente del Humor. El 24 de agosto, el arquitecto municipal Pedro Mariño bocetó un pequeño pabellón (Fig. 3)[4]. Este lo diseñó con un zócalo para regularizar el desnivel, teniendo sus accesos por las calles San Agustín y Florida. Cerrado por una balaustrada de hierro, encima se erigiría un pequeño pabellón, como los mercados de hierro de tipo mixto-curvilíneo-rectangular que proyectaron Daniel Molina Casamajo para El Born de Barcelona en 1848 y Martín Saracíbar Lafuente para La Rinconada de Valladolid en 1862 (Castañer Muñoz, 2006: 184-190); esta construcción metálica se levantaría por una arquería ojival y una cubierta acristalada con forma de casco de barco invertido, de la que sobresaldrían unos profusos remates y una marquesina ornada con piezas de zinc.
A pesar de que el boceto es muy esquemático, es posible averiguar los materiales que se emplearían en su construcción por ser fácilmente identificable con otras construcciones metálicas locales de la misma época. Así pues, el zócalo de sillería se compondría por el granito de alguna cantera cercana –por ejemplo, la de Os Chaos–. Ahora bien, los detalles decorativos tanto de la estructura arqueada de acero con vidrios en sus vanos como de la barandilla de forja y fundición no se pueden precisar. En cuanto a la cubierta, la crestería y la marquesina, lo habitual es que fuesen piezas en zinc reproducidas en serie, las cuales suministraba el depósito coruñés de la Real Compañía Asturiana de Minas; en este sentido, caben tener en consideración los catálogos comerciales de esta y otras empresas, pues son una fuente gráfica indispensable para conocer las piezas decorativas industriales –zincs, fundiciones de hierro, azulejerías…– y aproximarse a este tipo de casos. Teniendo en cuenta los datos proporcionados por el boceto, las notas manuscritas adjuntas de Mariño y el conocimiento empírico resultante de la comparación con otras obras similares coetáneas, se ha procedido a crear la virtualización mediante la IA. Para ello, se le especificó el «acero» como «material arquitectónico» y después se fue ajustando el «tipo y estilo» a través de la categoría de autoideación «galería de arte, renacimiento romántico», así como un trabajo de calibrado final mediante Photoshop.

2.2.2. El proyecto de La Maquinista Terrestre y Marítima (25/X/1898)
Ligado a la propuesta del pabellón de la anteplaza estaba la construcción de un gran mercado en la propia Plaza de Abastos de San Agustín. En el mismo agosto de 1898, el ayuntamiento contactó con las fundiciones La Industriosa de Vigo, Alemparte de Carril (Pontevedra), Altos Hornos de Bilbao y La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona. Por diversos motivos económicos, solamente La Maquinista envió un plano en ferroprusiato el 25 de octubre, compuesto por planta, alzado y sección[5]. Esta propuesta consistía en levantar dos grandes cuerpos, unidos por un pequeño patio triangular, uno para 204 puestos y otro para 120 puestos, ambos cerrados por una monumental estructura modular de hierro y cristal. Este mercado se ideó con base en otros preexistentes de su misma autoría fabril, pues se atisban grandes similitudes con los de La Barceloneta y La Concepció de Barcelona (Castañer Muñoz, 2006: 66-67), así como con otras arquitecturas del hierro en el extranjero, como Le Halle aux Grains en Vannes o la estación de Alexandre en Marsella[6]. Posiblemente, este anteproyecto no salió adelante por su alto coste y porque se estaba cavilando la construcción de otro gran mercado en la ciudad, el Mercado da Guarda. Fracasado el proyecto, Mariño planteó como alternativa construir un nuevo mercado en la vecina plaza de la Leña, pero este intento también resultó en vano por la oposición vecinal[7].
Pues bien, para generar la virtualización de este proyecto fallido se ha partido directamente del propio plano, que es muy detallado en medidas y en detalles decorativos. Partiendo de su alzado, se ha integrado en la tipología y estilo «estación de tren, renacimiento romántico», pues encaja con las versiones existentes de Francia y Barcelona a las que tiene acceso la IA. Como en la versión de la anteplaza, se volvió a escoger el «acero» como material, dando uno de los mejores resultados por la sencillez del plano y la cantidad de referencias construidas que se le aportan a la IA en el «Prompt». El resultado (Fig. 4) es bastante fiel a los planos, si bien incluye algunos elementos fantasiosos por la autoprogramación de luces en el hastial, simulando que habría una planta alta cuando, en realidad, no la habría, un error que en este caso solo se podría corregir con un trabajo posterior de Photoshop y que asimismo demuestra las limitaciones del software de IA.

2.2.3. Primer proyecto de Antonio de Mesa (1/IX/1909)
A inicios del siglo XX, la pobre imagen de San Agustín contrastaba con las monumentales expectativas de transformar la zona, especialmente a partir del inicio la construcción del Palacio Municipal de María Pita en 1904 (Martínez Suárez, 1993: 86-91; Fernández Fernández, 1996: 62-79; Sánchez García, 1997: 83-90). Aprobado un empréstito municipal de 4 millones de pesetas el 31 de marzo de 1909[8], el ayuntamiento encargó un anteproyecto de mercado al arquitecto Antonio de Mesa, quien lo entregó el 1 de septiembre siguiente. Se desconoce el paradero de sus planos, pero un fotograbado de la fachada lateral publicado en prensa (Fig. 5) permite conocer su fisonomía arquitectónica[9]. Destacaría, pues, por sus dos puertas monumentales con arcos de herradura, entre las cuales se abrirían seis secciones de una articulación bipartita de entrepaños de hierro y cristal con arcos peraltados, los cuales en la planta baja serían bíforos y en la principal se duplicarían. Además, el conjunto contaría con un cuerpo de menores dimensiones paralelo al lateral septentrional de la iglesia de San Jorge, de igual modo que había planteado La Maquinista once años antes. El alcalde Antonio Lens Viera aprobó el proyecto el 14 de octubre siguiente, pero con la condición de abaratarlo un 40%, por lo que De Mesa propuso eliminar la cubierta del cuerpo más pequeño, lindante a la iglesia. Sin embargo, De Mesa retrasaría la confección de su nuevo proyecto más de un año y el objetivo marcado se frustraría sin materializarse. Con todo, la ausencia de datos precisos sobre este edificio soñado, bien a través de su proyecto –planos, memoria descriptiva y condiciones facultativas y económicas– o bien de otras referencias documentales, imposibilita poder realizar una recreación mediante IA.

2.2.4. Segundo proyecto de Antonio de Mesa (31/XII/1910)
No habiéndose actualizado el proyecto de 1909, el alcalde José Folla Yordi pidió que se terminase, de lo que se ocupó Antonio de Mesa con su colega Antonio Alcaide de la Fuente, quienes lo realizaron el 31 de diciembre de 1910 y lo entregaron el 6 de enero de 1911. El resultado sería un conjunto de dos cuerpos con un total de 200 puestos: uno cubierto, emplazado detrás de la iglesia de San Jorge, y con dos plantas; y otro descubierto en forma de explanada, al norte del citado templo. Estéticamente, seguiría la arquitectura neomudéjar, con un fuerte arraigo a la corriente modernista local. En este sentido, sería novedosa la fachada lateral del edificio cubierto, ya que, si bien incorporaría entrepaños de fundición como en el anteproyecto de 1909, poseería un soberbio aspecto macizo gracias a los materiales de fábrica –sobre todo, granito, cemento y ladrillo– empleados en zócalo, esquinas, pilastras y enmarcación de la entrada, que asimismo estarían profusamente ornamentados. En cuanto a los huecos, sobresaldrían la gran entrada y los entrepaños: el primero porque realmente era una reinterpretación de los vanos que también ideaba Mariño, siendo semejantes al del Lavadero Público del Orzán de 1897 (Teijeiro Mosquera, 2023: 390); el segundo porque el arco carpanel igualmente sería casi idéntico al que en noviembre de 1912 proyectaría el arquitecto Rafael González Villar para el Kiosco Alfonso (Garrido Moreno, 1998: 108-117). Curiosamente, De Mesa y Alcaide no tuvieron en cuenta ni el zócalo ni el nivel que tendrían que existir en su ubicación, lo que indica el cariz utópico del propio proyecto, tal vez porque se trataba de un anteproyecto a mejorar posteriormente y porque eran conscientes de que finalmente no se ejecutaría.
Gracias a estos y otros datos extraídos de diferentes referencias documentales y hemerográficas, así como a la comparación formal de los elementos arquitectónicos y decorativos con el lenguaje que asumió De Mesa de otros arquitectos locales, se ha virtualizado cómo sería (Fig. 6). Para ello, en la IA se introdujo el «tipo» de «casa unifamiliar», por ser el más genérico, y el «estilo» de «morisco elegante», por ser el que dota unos resultados más aproximados a las aspiraciones de De Mesa. En todo caso, el recargamiento de ornamentos en la fachada proyectada es tan acusado que la IA ha sido incapaz de proporcionar una imagen verosímil, simplificando radicalmente numerosas formas en los herrajes, las enmarcaciones, las cresterías… Incluso ha inventando un tipo de entrada distinta, no siendo posible generar otra que se acerque a la ideada por el arquitecto. He aquí una de las más evidentes deficiencias del software, que, no obstante, proporciona una imagen con la que nos podemos aproximar a los volúmenes y escalas originales.

diciembre de 1910. Fuente: Alberto Fuentes Valcárcel, para el proyecto ARSOGAL (PID2022-137098NB-I00) (2025)
2.2.5. Tercer proyecto de Antonio de Mesa (1/VIII/1914)
Aunque el anterior segundo proyecto «gustó […] a toda la Coruña» por «su traza airosa, artística y elegantísima»[10], la Junta Provincial de Sanidad ordenó suprimir la primera planta el 5 de agosto de 1911[11]. Entonces, el ayuntamiento pidió a De Mesa un nuevo proyecto reformado, el cual terminó el 20 de diciembre siguiente[12]. Este tampoco se ejecutaría y el imbricado proceso burocrático continuaría prolongándose. A inicios de 1914 parecía haber liquidez suficiente para acometer la obra, gracias a un avance de 2,2 millones de pesetas mediante al antiguo empréstito de 1909[13]. Entonces, De Mesa refundió nuevos planos el 1 de agosto siguiente[14], concibiendo el edificio con una sola planta baja (fig. 7). Especialmente novedoso fue el cambio de cuatro accesos a doce, potenciando las puertas como elemento estético y facilitando la entrada de más luz. Así se generó en el interior una avenida central interseccionada por cinco calles laterales, hacia las que mirarían todos los puestos interiores. Hacia el exterior, la estética se vincularía con la arquitectura industrial de fuera de Galicia, pero en piedra, sin dejar atrás un toque arabizante, en cuyo conjunto de círculos, columnas, peinetas y decoraciones metálicas nos refleja la moda modernista. Analizando el detallado proyecto se puede confirmar que se mezclarían, principalmente, tres materiales: el acero, para la estructura interior; el ladrillo, para los soportes de la fachada y los vanos opacos; el granito, para los zócalos, recercados, pilastras y pabellones de los ángulos; la «piedra artificial», nombre dado a las molduras de cemento Portland que realizaba el taller coruñés de Baltasar Escudero e Hijos, que se emplearían para los pastiches decorativos; el zinc, para los lucernarios, marquesinas y ventanales; y las piezas artísticas de hierro, que proporcionarían seguramente algunas fundiciones locales como Wonenburger, Solórzano o Las Maravillas, para las verjas, cresterías y pináculos. En resumen, con el proyecto del 1 de agosto de 1914 De Mesa conseguiría optimizar la distribución interior sin que la reducción del volumen afectase a su valor estético en el exterior.

Fig. 7. Perspectiva del 3er proyecto de mercado para la Plaza de San Agustín realizada por Antonio de Mesa el 1 de agosto de 1914. AMC, AC, c-1016, exp-1 (01/08/1914).
Una vez aglutinados todos los datos de la documentación conservada e interpretándolos con otras obras del arquitecto, la virtualización realizada con IA (Fig. 8) se aproximó en gran medida a los planos. Para ello, se volvió a utilizar el «tipo» de «casa unifamiliar», por considerarlo el más genérico. En cuanto al «estilo», se eligió el de «barroco opulento», pues, aunque no se corresponda con el estilo real de cada proyecto, ofrece un resultado que, teniendo en cuenta el trabajo de investigación previo, se ajustaría bastante bien a la obra que se ejecutase en realidad; incluso la paleta cromática de los materiales constructivos es bastante acertada, para lo cual también se ha realizado un trabajo de postproducción con Photoshop. De todas formas, y como es de esperar con este software, la imagen proporcionada por la IA nuevamente no mantiene correctamente los detalles decorativos y tiene un gran margen de mejora en las texturas.

Fuese como fuere, este tercer proyecto tampoco se construyó. Supuestamente, fue aprobado por el ayuntamiento y el Gobierno Civil, ya que el 21 de enero de 1915 se aprobó una proposición de la Comisión de Mercados y Mataderos municipal para trasladar los puestos de los viejos tinglados de la Plaza de Abastos de San Agustín al nuevo Mercado da Guarda de la plaza de Lugo –inaugurado en 1910– para comenzar las obras. Por el contrario, las obras nunca se iniciaron, principalmente por el encarecimiento de los materiales de construcción a raíz de la I Guerra Mundial. Entretanto, los viejos tinglados se encontraban cada vez en peores condiciones, sucediéndose constantes desperfectos y arreglos temporales. Los ansiados proyectos de un digno mercado cubierto para San Agustín por fin vieron la luz en la Segunda República, cuando se demolieron los viejos tinglados para crear el actual mercado, proyectado por los arquitectos Antonio Tenreiro y Santiago Rey Pedreira en marzo de 1932 (Sanmartín Fernández, 1992; Garrido Moreno, 1997; Agrasar, 2007: 32-33).
3. Conclusiones
Tratados los análisis de casos de los mercados coruñeses con los renders obtenidos por modelado e IA, se deben tener en cuenta las ventajas y desventajas de ambas metodologías de trabajo. Concretamente, hay dos aspectos fundamentales para el creador de los renders: uno, la calidad de los resultados; otro, las posibilidades materiales y económicas.
En cuanto a la calidad de los resultados, el modelado es el mejor método, pues ofrece formas, texturas y paletas cromáticas precisas con base en la documentación recabada, mientras que la IA no es capaz de alcanzarlos. Lógicamente, el hiperrealismo del modelado dependerá de la cantidad de documentación histórica que pueda proporcionar el historiador del arte –bien que se conserve o bien que pueda interpretar por su conocimiento erudito– y de la destreza que tenga el informático en la materialización de la virtualización, pero, en todo caso, el resultado tendrá la finalidad de conseguir la mayor aproximación posible a la fisonomía arquitectónica original. Por el contrario, la IA trata de acercarse al hiperrealismo volumétrico con una apariencia superficial y sin definir con exactitud las formas, texturas y paletas cromáticas, de modo que solo puede aportar interpretaciones subjetivas e imprecisas.
En cuanto a las posibilidades materiales, el modelado resulta mucho más caro que la IA. Los dos métodos tienen una tarea previa de investigación documental por parte del historiador del arte, pero, en la fase de digitalización, el modelado supone la participación de un informático con programas de pago y un largo trabajo con cuantiosa financiación, lo contrario que con la IA en su versión libre, ya que es gratuita y tiene un nivel bajo de dificultad para su dominio.
En conclusión, el método del modelado aporta una calidad incomparablemente superior a la de la IA. Sin embargo, esta última puede resultar útil para la comprensión aproximativa del patrimonio cultural, gracias a la generación de volúmenes y apariencias similares a la fisonomía original del patrimonio arquitectónico desaparecido o no ejecutado. Por lo tanto, se evidencian las diferencias que existen entre las dos metodologías, siendo un tema de debate a tener en cuenta en los estudios sobre la recuperación y comprensión del patrimonio cultural inmueble y mueble, dependiendo de las posibilidades materiales o económicas de cada caso de estudio.
Por Daniel Lucas Teijeiro Mosquera y Alberto Fuentes Valcárcel
Publicado originalmente en: En libro de actas: III Simposio de Patrimonio Cultural ICOMOS España. Valladolid, 25 – 27 de septiembre de 2025. edUPV. https://doi.org/10.4995/icomos2025.2025.21013
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Como citar: Daniel Lucas Teijeiro Mosquera y Alberto Fuentes Valcárcel (2025). Arquitecturas desaparecidas y no construidas de los mercados cubiertos en A Coruña (1898-1914): metodologías para su recuperación virtual mediante renders. En libro de actas: III Simposio de Patrimonio Cultural ICOMOS España. Valladolid, 25 – 27 de septiembre de 2025. edUPV.
https://doi.org/10.4995/icomos2025.2025.21013
Referencias
[1] Este trabajo se ha realizado en el marco de dos proyectos de I+D+i financiados por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades: «Memoria del Patrimonio Arquitectónico Desaparecido en Galicia. El Siglo XX» (MEPAGAL) [PID2019-105009GB-100], con duración del 01/06/2020 al 31/05/2023, siendo investigadores principales Jesús Ángel Sánchez García y Alfredo Vigo Trasancos; y «Arquitecturas soñadas. Proyectos fallidos y pensamiento utópico en la historia de la arquitectura en Galicia» (ARSOGAL) [PID2022-137098NB-I00], con duración del 01/09/2024 al 31/08/2027, siendo investigadores principales Jesús Ángel Sánchez García y Julio Vázquez Castro.
[2] Arquivo Municipal de A Coruña (AMC), Ayuntamiento de A Coruña (AC), c-1003, Proyecto de Mercado para la plaza de Lugo (1900-1910).
[3] Museo de Bellas Artes de Asturias, archivo, Julio Galán y González Carvajal, c-4, Mercado de la Plaza de Lugo (A Coruña) (1900-1910).
[4] AMC, AC, c-1015, exp-6, planos 739-740, Anteplaza de abastos (1898).
[5] AMC, AC, c-1015, exp-6, Propuesta de anteproyecto de distribución de una plaza de abastos en A Coruña (1898).
[6] Las similitudes formales de las arquitecturas del hierro eran constantes en la segunda mitad del siglo XIX, debido al empleo de estructuras compuestas por reproducciones en serie. Por este motivo, este tipo de mercados de hierro eran muy parecidos a los palacios de exposiciones, las estaciones ferroviarias, los invernaderos, etc. Véase: Pevsner, 1980: 283 y ss.; Lemoine, 1986: 98 y ss.; Navascués Palacio, 2007: 281-302.
[7] AMC, AC, c-1015, exp-6, Nuevo Mercado municipal en el Campo de la Leña con destino á Plaza general de abastos (1898-1899).
[8] AMC, AC, c-138, Libros de actas de acuerdos del Ayuntamiento de La Coruña de 1909, sesión ordinaria del 31 de marzo de 1909, fols. 95v-96r.
[9] La Voz de Galicia. (13/10/1909). Proyectos municipales: la nueva Plaza de Abastos, 9.040, 1.
[10] La Voz de Galicia. (18/01/1911). Proyectos para el empréstito. Los edificios nuevos: el Mercado de San Agustín, 9.498, 1.
[11] AMC, AC, c-1032, exp-1, Conjunto de cartas entre las Comisiones, la Alcaldía y el Gobernador Civil (1909-1915).
[12] Del nuevo proyecto solo se conserva la «memoria modificada». AMC, AC, c-1032, exp-1, Modificación del proyecto de Plaza de Abastos. Anexo al documento número 1: memoria (modificada) (1911); AMC, AC, c-141, Libro de actas de acuerdos del Ayuntamiento de La Coruña de 1912, sesión ordinaria del 7 de febrero de 1912.
[13] La Voz de Galicia. (12/02/1914). Glosario municipal, entre bastidores, 10.601, 1.
[14] AMC, AC, c-1016, Proyecto de Plaza de Abastos (1914).
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