Las galerías de la Marina de A Coruña y su Diente de oro: la historia de un icono

Artículo de Nuria Prieto para Quincemil el 12/12/2019.

“<Por favor ponga muchos detalles, póngale un diente de oro>. Cómo el modernismo coruñés se hizo un hueco en la fachada más icónica de la ciudad “.

El Diente de Oro en La Marina coruñesa

“[…] quizás todos hemos oído hablar de las galerías coruñesas: blancas, de madera frágil, con sus vidrios que reflejan de una forma singular la luz blanca e intensa de la ciudad. Al repasar esa fachada contínua brillante y uniforme, hay un truco de prestidigitación que pone en crisis nuestra memoria… parecía que todo eran galerías, blancas, brillantes: no, hay una trampa: el Diente de oro.

Con el cambio de siglo el modernismo llega a Coruña con su “gramática de la ornamentación”. Son los arquitectos, formados en lugares diversos, los que de sus bibliotecas, sus viajes y sus tertulias extraen las ideas que aplicarán a la estética y composición arquitectónica, para que sus construcciones no sean meras soluciones ausentes de identidad. La nueva identidad de  la arquitectura coruñesa se construye con los referentes europeos: Austria, Suiza, Alemania, Bélgica o Reino Unido.

Desde un punto de vista teórico social, ese contagio es debido a la idea de que “el futuro ya está aquí” y por ello es necesario romper con todo lo anterior. Pero desde un punto de vista más pragmático, esta difusión tiene su origen en el concepto de democratización de la belleza o la socialización del arte propuestas en los escritos de los británicos William Morris y John Ruskin. 

El primer edificio con galería fue diseñado por Gabriel Vittini Alonso en la esquina entre C/Riego de Agua, Luchana y la Marina en 1870, un año después diseñaría el edificio de C/Riego de Agua 25-27, en el que interpreta la galería en un estilo neogótico. Hasta este momento la galería gozaba de cierta libertad de diseño, siendo únicamente un elemento compositivo arquitectónico que proporcionaba ciertas bondades higiénicas y espaciales a la vivienda. 

En la fachada blanca, brillante y reflectante de galerías coruñesa hay un edificio que no es así. Hay un edificio que no es blanco sino dorado, no brilla sino que se construye en piedra y no refleja a través de sus galerías, sino que deslumbra con sus balcones de ornamentación modernista. Entre 1926 y 1927, Leoncio Bescansa diseñó y construyó el conocido como “diente de oro” en Puerta Real, en una parcela que había quedado vacía en el conjunto. El edificio fue apodado así porque al amanecer brillaba con un tono dorado mientras que el resto de edificaciones eran completamente blancas“.

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