Villas Burguesas a las afueras de A Coruña. Contexto histórico y selección.

Durante la segunda mitad del siglo XIX la burguesía se fue consolidando como la clase social dominante en algunas partes de España, en otras, notablemente las rurales, la nobleza siguió manteniendo su peso de origen feudal casi intacto.

Contexto histórico

A Coruña desde sus orígenes medievales había sido una ciudad en la que la burguesía comercial había sido el principal actor social, la nobleza prefería ciudades como Santiago o Lugo donde la Iglesia tenía mayor peso y así podían aspirar a colocar a sus hijos menores en los cabildos catedralicios y otras posiciones notables.

A finales del siglo XVIII ese protagonismo de la burguesía coruñesa se afianzó gracias a la autorización de Carlos III al puerto local a comerciar con las Indias, la apertura de rutas comerciales hacia La Habana-Veracruz y Buenos Aires-Montevideo consolidó al puerto coruñés como la gran referencia económica de Galicia y supuso un gran atractivo para familias foráneas, vascas y catalanas, pero también francesas, flamencas y alemanas para instalarse en la ciudad. Desde ese momento surgieron diferentes fábricas que aprovechaban las materias primas que llegaban de las colonias, pero también fábricas donde hacer manufacturas con las que abastecer las colonias. A destacar la Real Fábrica de Tabacos, fábricas de chocolate, refinerías de azúcar, fábricas de sombreros, de vajillas, de cerillas y un largo etcétera. Junto a esa pequeña industria mucho comercio y también banca, necesaria para financiar todos esos proyectos. Así pues, a lo largo del siglo XIX y a pesar de los avatares, la invasión napoleónica y la guerra de independencia (1808-14) y la pérdida de la mayoría de las colonias (1809-1825), la burguesía coruñesa se fue consolidando y ganando protagonismo.

Esta clase social tan dinámica marcó el devenir de la ciudad e ideológicamente colocó a Coruña en el ámbito del liberalismo político. A Coruña, junto con Cádiz, se convirtió en una de las grandes capitales del liberalismo español, el fracasado pronunciamiento del general Porlier en 1815, poco después del regreso de Fernando VII a España y de la derogación de la Constitución de 1812, contó con amplio apoyo en la ciudad, a pesar de lo cual el general fue detenido y ahorcado en lo que hoy es la plaza de España de la ciudad herculina. En 1820 el apoyo de la capitanía de general de Galicia, asentada en Coruña, supuso un apoyo capital al pronunciamiento del general Rafael del Riego que logró imponer a Fernando VII la aceptación de la Constitución y marcó el inicio del trienio liberal. La importancia económica y política de A Coruña se consolidó aún más cuando en 1833, al comienzo del reinado de Isabel II, bajo la regencia de su madre, la reina María Cristina, Javier de Burgos realizó una nueva división administrativa que creó la división provincial que a grandes rasgos sigue vigente en la actualidad, en Galicia se pasó de cuatro a siete provincias, A Coruña fue confirmada como capital provincial en detrimento de Santiago y Betanzos que perdieron esta distinción que habían poseído con anterioridad, Betanzos fue sacrificada, a pesar de su apoyo del liberalismo, por su cercanía a Coruña y la debilidad de su puerto y Santiago fue borrada del mapa provincial por el peso que nobleza y clero tenían en la ciudad y su potencial apoyo al absolutismo en el momento en que estaba a punto de estallar la primera guerra carlista.

El triunfo de los liberales frente a los carlistas en la guerra que se desarrolló entre 1833 y 1840 supuso la consagración no solo de la joven Isabel II en el trono si no la consolidación definitiva, a pesar de su debilidad e inestabilidad, del liberalismo en España, ya nunca regresaría el absolutismo previo. Esto supuso la confirmación definitiva de la burguesía como la clase social dominante del nuevo régimen y consagró las formas de vida burguesas como el patrón a seguir por toda la sociedad.

La burguesía impuso a partir de este momento, como ya venía haciendo en el resto de Europa occidental, sus formas de sociabilizar, de entretenerse y de vivir en general y así las ciudades y sus periferias empezaron modernizarse creando espacios donde esta clase social hizo gala de su recién adquirido protagonismo. Parques, teatros, calles comerciales, cafés, restaurantes y hoteles empezaron a dominar el espacio urbano y desde finales del siglo XIX un nuevo estilo arquitectónico, el modernismo, que la burguesía asimiló como propio frente a una nobleza que seguía, en términos general, prefiriendo el clasicismo como símbolo de su añejo origen. La aparición de nuevos medios de transporte como el ferrocarril primero y el automóvil después hicieron el resto, llevando a las afueras de las ciudades todas estas innovaciones. A partir de ese momento fue más fácil salir de la ciudad e ir al campo. No era novedad que las familias acomodadas tuvieran residencia urbana y residencia campestre, la nobleza gallega tradicionalmente poseía pazo urbano y pazo rústico, el rústico se poseía allí donde la familia tenía su origen y sus tierras, de cuyas rentas vivía, la burguesía sin esas ligazones tradicionales buscará zonas cercanas a la ciudad donde establecer su residencia de recreo, la moda de “tomar las aguas de mar” o los “baños de ola” dictaminará así mismo la cercanía a las playas que empezaban a ponerse de moda.

En el caso de A Coruña la existencia desde el siglo XVIII del llamado “camino real” que conectaba Coruña y Madrid marcó a finales del XIX que las zonas de Culleredo, Oleiros y Cambre fueran las principales zonas de recreo de la burguesía coruñesa fuera de la ciudad, había que salir de la ciudad atravesando el ayuntamiento de Culleredo hasta llegar a la localidad de O Burgo y atravesar el antiguo puente de origen romano, reformado en la edad media, dinamitado por el general británico sir John Moore en 1809 y restaurado finalmente. Poco después de ese puente empezamos a encontrar las primeras villas de la segunda mitad del siglo XIX, la finca las Cadenas, villa Isabel etcétera. El otro paso que conectaba A Coruña con Oleiros era el “pasaje”, aprovechando el estuario del río Mero y justo antes de la duna de la playa de Santa Cristina existían dos embarcaderos sobre los que existía un pasaje de barcas para el traslado de personas y mercancías, no fue hasta los años 20 del siglo XX que finalmente se construyó un puente físico que unió ambas orillas. Con esta obra de ingeniería la carretera general se desvió a la parroquia de Perillo y con ello la conexión entre Coruña y su periferia Este se afirmó más todavía y las zonas de Oleiros y Sada se consolidaron definitivamente como zona predilecta del recreo de los coruñeses que se lo podían permitir.

Este es, pues, el contexto en el que comenzaron a construirse todas las villas a las que a continuación me voy a referir y que no son sino una selección de aquellas que nos llaman más la atención y que consideramos dignas de estar, por una u otra razón, incluidas en este artículo.

Selección de villas

Casa Carnicero

Nada más atravesar el puente de A Pasaxe y llegar al ayuntamiento de Oleiros se encuentran dos construcciones de gran valor arquitectónico levantadas a comienzos del siglo XX de la mano del mismo arquitecto Rafael González Villar. La primera es la malhadada Casa Carnicero, levantada en 1916 en estilo modernista centro europeo con aires indianos. Ésta fue residencia de Enrique Carnicero, propietario de un criadero de ostras que se localizaba al pie de la casa y llegó a montar un restaurante en el interior de la vivienda, pero la cercanía del puente y sus sucesivas ampliaciones unido masiva construcción de bloques de viviendas en las inmediaciones de la casa supusieron un grave deterioro para las condiciones de habitabilidad de la misma que tras un largo recorrido acabó siendo abandonada y finalmente pasto de las llamas en el julio de 2020, incendio tras el cual, y a pesar de la “protección oficial” que goza el inmueble se amenaza con su derribo final.

La casa Carnicero poco después de su construcción
La casa Carnicero tras el incendio de julio de 2020

Villa Rialeda

La siguiente de las viviendas que se haya en este recorrido es villa Rialeda, de estilo modernista depurado fue construida en 1912 por el mismo González Villar para ser su residencia privada y la de su familia, sin embargo la pronta muerte de su esposa llevó al arquitecto a no ocupar prácticamente la vivienda, que también fue aprovechada como restaurante durante un tiempo hasta que tras pasar por diversas manos calló en la ruina acelerada por un incendio, sin embargo el destino quiso ser más benévolo con villa Rialeda que con su hermana la casa Carnicero, fue adquirida por el concello de Oleiros y restaurada siendo desde 1998 la sede de la biblioteca municipal. A destacar en el interior de la villa es su escalera de madera, recuperada tras la restauración de los años 90 del siglo pasado.

Casas Bailly

La nacional VI avanza y tras atravesar la localidad de Perillo el ayuntamiento de Cambre se adentra en el de Oleiros y es en este lugar donde se encuentran las siguientes viviendas a las que nos referiremos las casas Bailly y villa Concepción. De nuevo el destino caprichoso ha deparado fortunas bien diferentes a estas construcciones, la primera sufre el mas cruel de los abandonos mientras la segunda se conserva sin mayores problemas tras una reciente restauración.

Las llamadas casas Bailly, aunque en realidad es una única construcción dividida en dos grandes pabellones conectados por un cuerpo central, se levantaron en los años 20 de la mano de los arquitectos Antonio Tenreiro y Peregrín Estellés por voluntad de Julio López Bailly, un indiano de origen francés cuya familia se instaló en Coruña a comienzos del XIX, emigrados a Argentina hicieron fortuna y a su regreso levantaron esta fabulosa villa para su veraneo. Sin embargo, la guerra civil hizo sus estragos y la familia republicana liberal, que no de izquierdas, regresó al país austral quedando la propiedad en manos de la falange que primero la usó como prisión y después como escuela de formación para sus mandos y para uso de los dirigentes del sindicato vertical. Con la disolución de estos órganos de la dictadura la casa calló en el abandono, y aunque finalmente su propiedad recayó en el ayuntamiento de Cambre, nadie se ocupó de ella salvo la maleza que la fue invadiendo. Un incendio aceleró la decadencia del complejo lo que sumado a la pérdida de parte del terreno que circundaba a la casa, con motivo de la ampliación de la Nacional VI, han dejado esta vivienda como una sombra triste de un glorioso pasado perdido. El ayuntamiento de Cambre se ha comprometido en diferentes ocasiones a restaurarla, pero tal evento no sucedido a día de hoy.

Las casas Bailly en su época de apogeo
Las casas Bailly en la actualidad

Villa Concepción

Siguiendo nuestro recorrido, poco más hacia adelante, en la rotonda de O Graxal se ubica Villa Concepción. Ésta fue construida a finales del siglo XIX por otra acaudalada familia local, los Rivero, para el reposo de una de sus hijas, llamada Concepción. La casa es de estilo ecléctico con claras influencias francesas de estilo segundo imperio, se ignora el arquitecto que la diseñó más por estilo y época podría ser obra del polaco, afincado en Vigo, Michel Pacewicz. La construcción se ubicaba en una finca de más de 5000 m2 con un gran jardín, pero la reciente presión urbanística y la ampliación de la nacional VI supusieron la pérdida de gran parte de ésta, sobreviviendo en la actualidad el edificio principal ubicado en una pequeña parcela. Hasta 2003 permaneció en manos de los herederos de la familia que la mandó construir en ese momento fue adquirida por el concello de Cambre y restaurada para el servicio público como da casa de cultura.

Villa Isabel

Regresando al ayuntamiento de Oleiros, en la parroquia de San Pedro de Nos, apartada, aunque no demasiado de la Nacional VI, se encuentra otra de las grandes villas de nuestro recorrido: Villa Isabel. Ésta fue construida por deseo de la familia Marchesi-Dalmau (rama de una de las principales familias burguesas de la ciudad) en 1899. Este edificio de estilo ecléctico fue diseñado por Luis Bellido González, el edificio se ha mantenido casi intacto a pesar de los años y del cambio de propietarios, en 1963 lo adquiere la familia Tenreiro que lo conserva a día de hoy aunque con escaso uso, el estado de la casa no es malo, aunque requeriría una buena reforma a nuestro juicio, según un reciente artículo de prensa, la familia no desea deshacerse de la casa pero tampoco le da mayor uso a la espera de una oferta privada para establecer en la finca alguna actividad que le devuelva vida a esta pequeña maravilla.

Villa Isabel en la actualidad

Pazo das Cadenas

Casi a la altura de Villa Isabel, pero al borde de la Nacional VI, se ubica la finca las Cadenas, ésta fue construida por orden del Marqués de Loureda en 1875, el arquitecto Faustino Domínguez Coumes-Gay fue el encargado de dar vida a esta magnífica construcción que se mantiene prácticamente intacta, la finca ha sobrevivido también sin amputaciones con sus jardines, árboles monumentales, estanque y estatuas, un auténtico lujo digno de reyes, y como tal en su interior se hospedó durante unos días el rey Alfonso XII en visita oficial a Galicia, de este acontecimiento procede el hecho que la finca reciba por nombre “las Cadenas”, recordando el antiguo privilegio de que los edificios que servían como alojamiento de los monarcas luciera cadenas en su fachada. El título nobiliario ostentado por el primitivo propietario de la casa no nos debe de llevar a engaño, Enrique Fernández Alsina era un político dedicado a sus negocios nacido en Viveiro, asentado en A Coruña fue diputado por la provincia y llegó a vicepresidente del Congreso, en 1872 Amadeo de Saboya expidió a su favor carta de nobleza elevándolo a marqués de Loureda, es pues un ejemplo típico del siglo XIX de burgués ennoblecido por una corona ansiosa de acercar a esta clase social a la corte. La familia ha mantenido la propiedad de la finca durante varias generaciones y el actual propietario sigue siendo el bisnieto del primero, mantiene el título de marqués de Loureda pero no los apellidos, dado que la herencia le llegó a través de su abuela paterna, sin embargo su apellido le liga con otra de las grandes familias burguesas locales, los Marchesi. Sin embargo, conservar una casa y una finca como esta en los tiempos presentes es muy difícil y por ello desde hace unos pocos años, con intervención del ayuntamiento oleirense, la finca se ha destinado para un uso púbico siendo la sede de una escuela de finanzas para formación de altos ejecutivos. Con todo el edificio goza de protección total y se conservará tal y como lo disfrutó Alfonso XII hace 140 años.

Finca las Cadenas

Villa Marchesi

Desviándonos de la Nacional VI y subiendo hacia Montrove nos encontramos con otro pequeño tesoro de las afueras de A Coruña, villa Marchesi, ésta fue encargada por Luciano Marchesi a Luis Bellido González en 1902. La villa, de estilo ecléctico con determinados elementos que anuncian el modernismo, pero que también denotan influencias de la arquitectura indiana, se mantiene en manos particulares de esta familia de origen boloñés instalada en A Coruña en el siglo XVIII y que llegó a dar un alcalde a la ciudad. La casa es la única de todas las que estamos revisando que mantiene a día de hoy la función para la fue concebida, servir de residencia de recreo de sus propietarios, un privilegio, sin duda, para ellos.

Villa Marchesi en sus orígenes
Villa Marchesi en la actualidad

Castillo de Santa Cruz

Y terminamos nuestro recorrido junto al mar, alcanzando la parroquia de Santa Cruz, aquí en un islote cercano al mar se ubica la construcción más original y la más antigua de cuantas mencionaremos en este artículo. Tras el ataque de Francis Drake y su armada a la ciudad de A Coruña en 1589 el gobierno del rey Felipe II decidió mejorar las defensa de la ciudad para dificultar un nuevo ataque, en 1594, bajo el mando del capitán general Diego das Mariñas, se iniciaron las obras que se culminaron pocos años después, en el siglo XVIII las defensas fueron actualizadas pero a lo largo del siglo XIX el castillo dejó de ser estratégico y cayó en el abandono, en ese momento José Quiroga y Pérez de Deza, destacado prócer local y esposo de la gran escritora Emilia Pardo Bazán, compró el edificio al ministerio de la guerra e inició una reforma romántica para convertir la fortaleza en un castillo “medieval” que sirviera como residencia estival, si bien en la parte que se asoma al ría se mantuvieron las antiguas baterías y los baluartes dieciochescos. En 1912 fallecía José Quiroga, quien legaba la propiedad a su hija Nieves Quiroga, ésta cedió el edificio en 1939 al ejército para que sirviera como alojamiento de colonias estivales para huérfanos del arma de caballería, a la que había pertenecido su esposo José de Cavalcanti. En 1978 el ejército dejó de utilizar un edificio que finalmente fue adquirido en 1989 por el concello de Oleiros con el fin de acoger aulas de medioambiente, en la actualidad se utiliza para exposiciones temporales, al castillo se puede acceder sin problemas gracias a la reciente construcción de una pasarela de madera que evita el aislamiento natural parcial provocado por la subida y bajada de mareas.

El castillo de Santa Cruz en la actualidad

Termina así este pequeño paseo por alrededores de A Coruña y sus villas burguesas, un paseo que nos retrotrae a otros tiempos y que nos permite ver como con mayor o menor fortuna estas viviendas se han ido adaptando a los tiempos presentes.

Octubre de 2020

Joaquín Fernández Travieso

Guía oficial de turismo y licenciado en historia.

Bibliografía

Fotos realizadas por Joaquín Fernández Travieso o extraídas de las páginas antes citadas

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